En la Universidad de Cuenca hay muchas personas que laboran informalmente ganándose el sustento diario para poder vivir y mantener a su familia. Hay personas que venden pequeñas cosas, otras que ofrecen servicios, como Efrén Yaguachi (37 años), quien labora en los predios de la casona universitaria, pero lavando vehículos de profesores y estudiantes.
El caso de Efrén es singular, él tiene que buscar trabajo de esa forma pues es lo único que ha aprendido a hacer en su vida. Trabaja sin horario de lunes a sábado y lo que gana apenas le alcanza para mantenerse porque en su mayoría su esfuerzo lo invierte en la compra de insulina para su tratamiento, pues padece de diabetes y no goza de afiliación al Seguro Social.
Con mucha dificultad al momento de pronunciar las palabras, comenta que su madre era diabética y que por este motivo nació con esta enfermedad. Cuando apenas tenía 6 años se quedó huérfano de madre y a su padre nunca lo conoció, por lo que vivió con su tía, que se hizo cargo de él en los primeros años de su infancia.
Cuando tenía 13 años conocio a un profesor de economía, quién lo trajo desde su ciudad natal de Atacames hacia acá para hacerlo atender en el hospital, donde lo diagnosticaron que era diabético. El nombre del economista no lo recuerda.
Efrén manifiesta que el economista fue quien lo ayudó para que pueda trabajar en la Universidad, desde ese momento él labora limpiando autos. Ha transcurrido ya 25 años desde que lo hace y no tiene una tarifa fija para cobrar de lo que lava cada auto, esto es de acuerdo a la voluntad. Cada dia lava alrededor de unos 30 carros, pero si el clima lo favorece porque de lo contrario solo alcanza a lavar de 10 a 15.
"Algunos profesores me dan un dólar, otros 50 centavos, pero a veces me voy a las aulas para pedir a los estudiantes que me ayuden, ya que necesito inyectarme dos jeringuillas diarias, además necesito unos 20 dólares para hacerme atender en el doctor" concluyó Yaguachi.
Juan López, estudiante de la Facultad de Economía, considera que "Efrén necesita nuestra colaboración para subsistir. Un hombre que es para todos nosotros un ejemplo de lucha y de entusiasmo por vivir"
El caso de Efrén es singular, él tiene que buscar trabajo de esa forma pues es lo único que ha aprendido a hacer en su vida. Trabaja sin horario de lunes a sábado y lo que gana apenas le alcanza para mantenerse porque en su mayoría su esfuerzo lo invierte en la compra de insulina para su tratamiento, pues padece de diabetes y no goza de afiliación al Seguro Social.
Con mucha dificultad al momento de pronunciar las palabras, comenta que su madre era diabética y que por este motivo nació con esta enfermedad. Cuando apenas tenía 6 años se quedó huérfano de madre y a su padre nunca lo conoció, por lo que vivió con su tía, que se hizo cargo de él en los primeros años de su infancia.
Cuando tenía 13 años conocio a un profesor de economía, quién lo trajo desde su ciudad natal de Atacames hacia acá para hacerlo atender en el hospital, donde lo diagnosticaron que era diabético. El nombre del economista no lo recuerda.
Efrén manifiesta que el economista fue quien lo ayudó para que pueda trabajar en la Universidad, desde ese momento él labora limpiando autos. Ha transcurrido ya 25 años desde que lo hace y no tiene una tarifa fija para cobrar de lo que lava cada auto, esto es de acuerdo a la voluntad. Cada dia lava alrededor de unos 30 carros, pero si el clima lo favorece porque de lo contrario solo alcanza a lavar de 10 a 15.
"Algunos profesores me dan un dólar, otros 50 centavos, pero a veces me voy a las aulas para pedir a los estudiantes que me ayuden, ya que necesito inyectarme dos jeringuillas diarias, además necesito unos 20 dólares para hacerme atender en el doctor" concluyó Yaguachi.
Juan López, estudiante de la Facultad de Economía, considera que "Efrén necesita nuestra colaboración para subsistir. Un hombre que es para todos nosotros un ejemplo de lucha y de entusiasmo por vivir"

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